Sonaban en Radio España Elvis Costello y Graham Parker y en los bares el doble de cerveza a cinco duros. Aquel día los garitos abrían y cerraban para nosotros que solo teníamos pocos años cumplidos y las calles y las plazas eran los rincones donde desnudábamos nuestros apetitos, con la sed de litrona ya calmada. Aquel día hicimos futuro.
Hasta que pusiste aquella cinta de Neil Daimond.
Nunca te lo perdoné.

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