Zapatos de ante negro con tacón alto, zuecos con tachuelas de moda, zapatillas de terciopelo azul, botín ajustado al tobillo, bota de caña alta, babuchas rojas con detalles en dorado y los coturnos. Estos no sé en qué ocasión ponérmelos. No me gusta el fingimiento, salvo en los poetas. Debo elegir rápido. El acceso principal cierra a las ocho. Hoy programa doble.
Suena el timbre. Es Rodolfo, el portero. Trae un paquete a mi nombre, de NY. Envuelto en delicado papel color albaricoque y con una breve nota: son los últimos que me envían contra-reembolso. (¿Estaré de nuevo sin fondos?)
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