Tensa con tino la hebra y entremete la aguja siguiendo la trama. El dibujo debe salir sobre la marcha, más sobre lo que se imagina que sobre lo marcado. Conviene mezclar colores e hilaturas diversas. En algunas piezas puede quedar más apretado; en otras ligero y flojo, a modo de un tapiz envejecido. Presta más atención, Penélope, no puedes seguir con los mismos arabescos, ese trazo puramente geométrico ya no se lleva.
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