Cuando se casó la prima Olga, Alfonso nos hizo esta foto. Estamos los tres de frente y agarrados. Mi madre del brazo de mi padre y yo de su mano. Más bien me la tiene presa y pegada a su cuerpo, como si quisiera impedir que algún día volara de su lado. Mi madre lleva el pelo recogido en un moño italiano y un maquillaje que aún la hacen más guapa de lo que es. Mi padre sostiene un medio puro y sonríe orgulloso. De que yo me pareciera a él, ahora lo sé. Pero es que a mí me hubiera gustado ser bella, de porte elegante, imperecedera.
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