De izquierda a derecha repaso todos los cuadros colgados en la pared y vuelta a empezar, como las siestas infantiles de verano y como una gota de miel cayendo sin terminar de hacerlo, indefectiblemente son las ocho y tampoco hoy se producirá el prodigio y un punset parloteante reproducirá el área de Broca y esta pereza congelada en una hora estéril parece una oruga que se encoge lenta sintiendo los silencios recluidos en un interrogatorio y siento cuánto pesa el aire encerrado en esta campana empañada por mi respiración.
Huele bien…por fin alguien ha preparado café.
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