(También Angélica escribe. Y lucha. Y gana.

Quitar una y otra arista es mi tarea. ¿Por qué las adolescentes siempre enfocan dramáticamente? ¿Tal vez porque imaginan lo que está por venir?  Ese tiempo, del que luego preferimos solo ver el lado misterioso que nos mantiene alegres).

En la mesa, el centro de flores, dos velas y las piezas finas de cubertería que me traen tu recuerdo.

De tu marcha, millones de horas sufridas permanentemente.

No necesito comprender. Un viaje te llevó para siempre.

El corazón se queda pequeño, el anhelo se agranda.

Me acompañas pese a todo, incluso tu diario queda estancado en un reloj detenido.

Angélica Martín